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Estudiaremos Proverbios para los negocios. Leamos algunos versículos de Proverbios 6:
¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos. (Proverbios 6:6-8).
En el margen de mi Biblia, junto a este versículo, he escrito “automotivado”. La hormiga es una criatura automotivada. Sin que nadie las vigile y les diga qué hacer, realizan su trabajo con diligencia y están preparadas para lo que les espera.
La automotivación es un factor clave en el mundo empresarial actual. A veces es raro encontrar personas que la posean. Demasiadas personas simplemente intentan sobrevivir con lo mínimo. No miran más allá de sus narices para ver qué más se puede hacer, no toman la iniciativa, no están dispuestas a ir más allá.
Un cristiano en el trabajo debería ser como la hormiga: automotivado, dispuesto a trabajar arduamente y a realizar el trabajo sin que se le pida, sin supervisión constante. ¿Confía tu jefe en ti? ¿Puede estar seguro de que harás tu trabajo diligentemente, esté o no esté mirando? Sin duda, un cristiano debería forjarse esa reputación.
Nuestro testimonio en el mundo nunca será eficaz si nuestras vidas no son diferentes. Si tenemos la actitud de “No es mi trabajo” que prevalece hoy en día, si nos demoramos y solo hacemos lo que nos dicen, si nos quejamos de hacer algo que excede nuestra descripción laboral, ¿cómo sabrán nuestros compañeros de trabajo y la gerencia que Cristo marca la diferencia en nuestras vidas? No lo sabrán, y nuestro testimonio verbal, si lo hay, caerá en oídos sordos.
Los cristianos tenemos un poder que va más allá de nosotros mismos para motivarnos. El Espíritu Santo de Dios mora en nosotros para darnos la fuerza que necesitamos para ser automotivados. Y debemos tener un testimonio sobresaliente en nuestros trabajos de que lo hacemos sin importar si alguien nos ve o no, lo hacemos lo mejor que podemos y estamos dispuestos a dar el máximo.
Acércate a la hormiga y observa sus caminos. Podemos aprender sabiduría y automotivación de esas pequeñas hormigas.