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Presentado por Julie Busteed
El salmista escribe: «¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!» (Salmo 133:1). «Cuán bueno y cuán agradable es estar en unidad con los demás». Pero la vida no siempre funciona así, especialmente en el trabajo.
Así como la unidad es importante en la relación con Cristo y con los demás creyentes, también lo es en el lugar de trabajo. Los equipos que comparten un objetivo común trabajarán juntos para alcanzarlo.
Un artículo de Teamraderie menciona la importancia de la unidad en el trabajo, ya que las investigaciones muestran que aproximadamente el 70 % de los empleados cree que la falta de colaboración disminuye su productividad.
Si te preocupa la productividad y el resultado final, se trata de mucho tiempo improductivo perdido, debido a la desunión o la falta de colaboración.
El artículo continúa informando que casi dos tercios de los encuestados (64 %) afirman que la falta de colaboración les cuesta al menos tres horas semanales de productividad, y el 20 % afirma que desperdicia hasta seis horas semanales.
Si tú eres es jefe, propietario o líder de proyecto, comunicar el objetivo y el propósito con claridad es prioritario. Es importante dedicar tiempo y esfuerzo a escuchar y comprender los obstáculos y las preocupaciones. Y luego, transmitir ese mensaje para garantizar que todos estén de acuerdo con la misión del proyecto o de la empresa. Si bien esto requiere tiempo y energía, los beneficios resultantes deberían valer la pena.
Un entorno alentador y de buena colaboración comienza con la apertura a las preocupaciones de los demás, la comunicación clara de ideas y procesos, y el respeto. Incluso si no eres el gerente, el jefe o el responsable, tu actitud respetuosa y tu disposición a escuchar, pueden contribuir en gran medida a fomentar la unidad en el lugar de trabajo.
¿Cómo gestionas los desacuerdos?
La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo (Proverbios 15:1).
El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua. (Proverbios 15:18).
Ser amable y paciente al responder a un desacuerdo ayudará a guiar la conversación. Haz preguntas si no tienes claro algo. Mantén la calma y escucha atentamente lo que se dice, no tu respuesta.
Date tiempo para responder. Está bien decir: “Necesito pensarlo” o “Déjame pensarlo y te respondo”. Esto demuestra que tomas en serio a la otra persona y que consideras su perspectiva. No significa que tengas que estar de acuerdo solo para evitar conflictos; eso tampoco ayuda. Pero también significa no descartar sus ideas de inmediato. Recuerda la Regla de Oro: trata a los demás como quieres que te traten.
*(Harvard Business Review High-Performing Teams Start with a Culture of Shared Values by Greg Satell and Cathy Winschitl, May 11. 2021, https://hbr.org/2021/05/high-performing-teams-start-with-a-culture-of-shared-values