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Un estudio demostró que, si tienes un buen amigo en el trabajo, es mucho más probable que estés satisfecho con él. ¿Cómo describirías tus relaciones laborales? ¿Simplemente toleras a tus compañeros o consideras al menos a algunos buenos amigos? Tu respuesta a estas preguntas podría tener mucho que ver con cómo te sientes en tu trabajo.
Quiero hablar sobre lo que puedes hacer para trabajar bien con los demás, para que esas relaciones laborales sean más agradables y para que haya más unidad en el trabajo. El lugar de trabajo puede sacar lo peor de las personas, pero como embajadores de Jesucristo, el lugar de trabajo es nuestra oportunidad de brillar como luces en un lugar oscuro y cambiar el ambiente aprendiendo a trabajar bien con los demás. Una persona puede marcar la diferencia, así que ¿por qué no deberías ser tú?
Mi principal sugerencia para trabajar bien con los demás: No busques culpables. Echar la culpa a otros es un error. No sugiero que te culpes por algo que no es tu responsabilidad, pero no alejes a tus compañeros señalando con el dedo, especialmente en una reunión o donde haya varias personas presentes.
A menudo, los problemas deben abordarse e identificar y corregir a los responsables. Pero la forma en que lo hagas marcará la diferencia: ayudarás a corregir un problema o a empeorarlo. Siempre debes confrontar en privado, uno a uno, después de haber tenido tiempo para pensarlo bien, formular tus palabras, controlar tu ira y asegurarte de decir la verdad con amor; es decir, lo haces por el bien de la otra persona, no para desahogar tu frustración. De esta manera, puedes convencer a alguien.
Recuerda, elige tus peleas. Hay dificultades por las que simplemente no vale la pena morir, así disponte a dejar pasar algunas cosas.