La confrontación puede ser muy constructiva y útil cuando se realiza por el motivo correcto, en el momento oportuno y de la manera correcta. Ayer hablé sobre examinar nuestro corazón para asegurarnos de que nuestros motivos sean puros. Siempre ora con anticipación para no confrontar por ira o egoísmo.

Confrontar en el momento oportuno es muy importante. Supongamos que necesitas confrontar a alguien en tu trabajo porque sus malos hábitos están afectando a los demás y la calidad del trabajo de tu organización. Sabes que esta situación debe ser confrontada.

Elige el momento y el lugar adecuados. Nunca confrontes cuando haya otras personas presentes. Siempre debe ser un encuentro individual. Avergonzar o humillar a alguien seguramente te saldrá mal, así que elige un lugar privado y propicio para una conversación confidencial. Considera un lugar fuera de la oficina. Esto suele funcionar mejor en confrontaciones de negocios. Considera confrontar durante una comida. Parece que compartir una comida con alguien rompe algunas barreras. Pero, insisto, debe ser en un entorno privado. Hay que considerar cuidadosamente el momento oportuno. Asegúrate de programar tu confrontación cuando tengas control de tus emociones. No es mala idea seguir la regla de oro de “consúltalo con la almohada” antes de confrontar. También, programa la confrontación cuando hayas considerado detenidamente lo que vas a decir.

También considera el momento oportuno en relación con la otra persona. Si sabes que esta es la semana más ocupada del mes para esa persona, sería recomendable esperar hasta la próxima semana. O si sabes que esta persona ha tenido recientemente un problema personal o de salud, deberías tenerlo en cuenta. Alguien que ya está lidiando con otro problema probablemente no pueda manejar bien un problema más.

El sabio Salomón escribió: El hombre prudente considera sus pasos (Proverbios 14:15), y el paciente tiene gran entendimiento, pero el iracundo muestra necedad (Proverbios 14:29). La paciencia y la prudencia son muy importantes al pensar en confrontar a alguien.