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¿Te has fijado metas últimamente, personales o profesionales? ¿Cómo están impactando tu forma de mostrar el amor de Dios? Las metas son importantes, tanto personal como profesionalmente. En el contexto laboral, las metas nos ayudan a comprender nuestro papel en una visión o proyecto más amplio que impacta a nuestra organización. Fuera del trabajo, las metas pueden ayudarnos a enfocarnos en conseguir logros en otros aspectos de nuestra vida, como la salud o las finanzas.
Diría que cualquier buena meta puede salir mal, especialmente cuando nos aleja de lo más importante para Dios. Repito, la Escritura nos dice que Dios quiere que lo amemos a él y a los demás como a nosotros mismos.
¿Cuán llena está tu meta, tanto en el trabajo como en lo personal? ¿Te ocupa tanto tiempo que no puedes amar a Dios ni a los demás? Vivimos en una cultura basada en métricas y ávida de títulos. Cuando nos fijamos metas, ¿cómo se nos mide y cuál es la recompensa?
Cuando la medición y la recompensa se vuelven más importantes que Dios, empezamos a caminar por esa pendiente resbaladiza.
¿Trabajas en ventas? Quizás consigues una o dos ventas adicionales que te ayudarán a ganar un viaje o a conseguir una bonificación, pero esto hace que un compañero no alcance su meta por un margen. O tal vez terminas quedándote hasta tarde para hacer más cosas y te saltas un compromiso con la iglesia.
¿Trabajas muchas horas extra para que tus métricas se vean mejor que las de otros en el trabajo y pierdes tiempo para conectar con un amigo en oración?
Quizás sientas que te estás sobrecargando en un proyecto y te quejas de un colega, sin saber que está pasando por una dificultad personal.
Personalmente, ¿te has fijado metas que comprometen tu tiempo dedicado a la Palabra de Dios, o realizas actividades que disfrutas pero te impiden mostrar amor a tu familia?
Medición y recompensa: No son malas, pero pueden volverse malas cuando no se equilibran con nuestros pensamientos sobre Dios y nuestro amor por los demás.
Ya estamos ganando a los ojos de Dios si hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador. ¿Cómo podemos mostrar esto a los demás? Tal vez pasando esas oportunidades de venta, ayudando a equilibrar la carga de trabajo para que tu equipo se vea mejor o haciendo preguntas cuando un colega se está atrasando en un proyecto. Estamos llamados a caminar de manera diferente. ¡Nuestra recompensa es mucho mayor que cualquier viaje o título que podamos alcanzar aquí en la tierra!